- Nacional II: la ruta del exilio
CAPÍTULO 5
Un adiós que nunca acaba
Cruzar la frontera no es el fin del camino ni de la historia de Lola y Duha. Lola se enfrenta a la violencia con la que Francia recibió a los exiliados, muchos de ellos encerrados en campos de concentración, donde fueron denigrados. Duha consigue llegar a Egipto pero es en ese momento, y no antes, cuando sus padres sufren el peor momento de todo el exilio familiar.
CRÉDITOS
Victoria Luengo es Lola
Duha Alzaiti ha contado la historia real de su familia gazatí.
Oriol Pla es Manel
Julia Gallego da vida a Alba.
Iria Márquez es Rosa.
Juan Diego Botto es Javier, el tío de Alba
El locutor republicando es Javier Gallego
Dirigido por Javier Gallego
Escrito por Javier Gallego, con la colaboración de David Pascual
Documentación y redacción por Ángela Sepúlveda
Pablo de Diego ha hecho la música, las mezclas y el diseño sonoro.
Las grabaciones son de Kelu Robles y el montaje de Mateo Garry.
Producción ejecutiva de Zeltia Tabeaio
Ilustraciones de Sonia Pulido
Alexis Grail y Arthur Hervé Lenhardt ponen voz al discurso de los políticos franceses reales de 1939.
Fred Bangerter es Elisabeth Eidenbenz, la fundadora de la maternidad de Elna.
TRANSCRIPCIÓN DE EPISODIO
Niña ¡Despierta, despierta!… ¿Me oyes?… ¡Vamos, despierta! Lola ¿Eh?… ¿Sí? ¿Quién…? Niña Hola. Lola ¡Ah, eres tú! Niña Sí, claro, yo soy yo. Lola Estoy… viva… Niña ¡Pues claro que estás viva! Lola ¿Y dónde…? Niña ¡En Francia! De verdad, preguntas unas cosas. Anda, venga, levanta. Lola Sí, sí, es que no sé si… ¡Ah! Niña ¿Qué te pasa? Lola Me duele mucho, aquí en el costado. Niña A ver… Bah, no es nada. Es como la herida que me hice yo cuando me caí de la bici. Lola Creí que me habían disparado. Niña A lo mejor te clavaste esta rama que está medio rota. ¿Vamos? Lola ¿Adónde? Niña Con tus amigos. Están con mi tío. Lola ¿Rosa y Manel? Niña No sé cómo se llaman… Yo me llamo Alba. Lola És un nom preciós. Yo me llamo Lola. Niña ¿Te gustan mis zapatos? Lola ¡Los zapatos de Paca! Me encantan. ¿Pero cómo has hecho para que estén tan nuevos? Niña Los guardé para cuando llegáramos. No quiero que los franceses piensen que los españoles somos unos pobretones. Lola Nunca te avergüences de lo que eres, ¿me escuchas? Niña Vale. Oye… ¿Y dónde está la amiga que me los regaló? Lola Ella… se reunió con su familia. Niña Mi tío y yo vamos a reunirnos con la nuestra también. ¡Mira, ahí están! ¡Tío Javieeer! Lola ¡¡Rosaaaa… Manel…!! |
Esto es Nacional 2. La ruta del exilio.
Capítulo 5. Un adiós que no se acaba.
Duha
¡Lola! ¡Has vuelto! Pensé que…
Lola
Yo también, yo también lo pensé. Me perdí y perdí el sentido, pero la niña de los zapatos me encontró.
Duha
Tu ángel de la guarda.
Lola
Se llama Alba.
Duha
¡Casi como yo! Duha significa “luz de la mañana”, la luz que viene después.
Lola
Es curioso porque me recuerdas tanto a ella que es como si la estuviera viendo de mayor. La Luz después del Alba.
Duha
Nosotros también tuvimos un ángel. En cada momento en que lo necesitamos, alguien nos echó una mano, al-ḥamdu li-llāh,gracias a Dios.
Lola
Para ti es Dios, para mí es la bondad humana que puede aparecer incluso donde menos te la esperas.
Duha
¿Te acuerdas de que mi madre se puso malísima?
Lola
Por dar mantas a todo el mundo y quedarse sin una para ella, sí.
Duha
Pues gracias a eso todo empezó a irnos bien.
Lola
Así que ponerse mala fue una cosa buena. Todo lo bueno te vuelve, incluso aunque no lo parezca.
Duha
“No sabes dónde está lo bueno de lo malo”, así se dice en el Corán.
Lola
“D’un gran mal en surt un gran bé”, decimos en catalán. Y en castellano: “no hay mal que por bien no venga”.
Duha
Pues así fue. Cuando salimos de la oficina de Rafah, había mucha gente esperando un coche, una furgoneta, un autobús. Pero venían pocos y era difícil encontrar sitio. Más para nosotros que somos nueve.
Entonces, mi padre habló con el hombre que lo organizaba todo, le dijo que mi madre estaba muy mal, que no podía ni andar, y el hombre nos metió a todos en el primer autobús que vino.
Después llegamos a un control de carretera donde había una caravana enorme y teníamos que esperar durante horas, pero también nos dejaron seguir camino porque teníamos que llevar a mi madre a un médico.
Y así atravesamos el desierto del Sinaí durante todo el día, subimos con el autobús a un barco para cruzar el Nilo,pasamos por El Cairo y llegamos a Giza.
Lola
¡Donde las pirámides!
Duha
¡Eso es!
Lola
Siempre quise verlas pero nunca pude ir.
Duha
Nosotros no las vimos porque era de noche. La ciudad estaba tan iluminada,que incluso fue demasiado para mis ojos, acostumbrados a Gaza, donde apenas hay luz. Tuve eso que se llama “fatiga visual”.
Lola
Como la que sienten los presos cuando salen de la cárcel.
Duha
Claro, habíamos salido de una prisión.
Lola
Nosotros creíamos que también, pero fuimos a caer en otra.
Locutor
En esta fecha del 5 febrero del año 39, el primer ministro francés, Don Édouard Daladier, ha vencido sus temores a verse invadido por el ejército republicano y ha cedido al clamor de los perseguidos, dando orden de reabrir al fin las fronteras. La multitud, asediada hasta el último minuto por las tropas franquistas, ha irrumpido al otro lado por la Avenida Galán y Hernández, a la que los franceses llaman coloquialmente la Rue d’Espagne, un detalle desgarrador, si uno lo piensa: que por la arteria que lleva su nombre, se desangre España.
Duha
¿Pero os cogieron?
Lola
No exactamente, no inmediatamente. Habíamos decidido quedarnos en nuestro escondite hasta la noche y después perdernos entre la población para buscarnos la vida como pudiéramos. Pero entonces empezamos a oír un tiroteo al otro lado de la montaña. Y un bombardeo aún más lejos.
Y entre el fragor de las bombas y las balas, un ruido creciente de gritos y voces, de carros y de motores…
…como el rumor que precede al temblor.
Así que corrimos como furtivos por la ladera del monte siguiendo la estela del alboroto, y ocultos bajo una loma, descubrimos el motivo de toda esa agitación:
Habían abierto la frontera y una riada interminable de hombres, mujeres y niños, envueltos en mantas y cargados de bultos, cruzaba compacta como un glaciar, seguida por el penoso desfile de soldados, brigadistas y carabineros, que antes de entregar las armas, vaciaban sus cargadores disparando al aire lo que parecían salvas de duelo.
Y recuerdo que, escondida entre los árboles, como un fantasma que ve su propio entierro pasar, le dije a Manel:
Así se va un pueblo.
Así dice adiós la España que fue y no podrá ser.
Ese fue el momento más triste de todos. Hasta entonces solo me había preocupado de seguir viva, pero ahí me di cuenta de que había salvado la vida, pero también la había perdido.
Duha
Eso es lo que comparten todos los exilios: te quitan tu vida y tienes que empezar de nuevo, y lo mejor sería borrar el pasado para que no te duela. Pero no puedes.
Lola
No puedes porque todos tus seres queridos van contigo. Cada día del resto de tus días. Por eso, como me dijo Paca la noche en que me contó la tragedia de su marido y su hija, hay veces en las que desearías haberte ido con ellos.
Duha
Entonces no lo sabía. Era muy pequeña para darme cuenta de todo lo que iba a perder. Cuando llegamos a Egipto, pensé “bueno, ya volveremos, pero ahora estamos a salvo, estamos bien”.
Lola
¿Os quedasteis mucho tiempo?
Duha
Seis meses. Para mí fueron unas vacaciones. Aunque mis padres lo pasaron mal.
Lola
¿Por qué?
Duha
Porque estaban buscando la manera de ir a Europa y no encontraban dinero. Para mi padre fue el peor momento.
Una noche llegó y nos dijo: la única forma de llegar a Europa es en una patera, pero si lo hacemos, puede que muera alguno de nosotros. O todos. Nos lo dijo llorando. Era la primera vez que le veía llorar.
Lola
¿Lo hicisteis, cogisteis la patera?
Duha
No. Les dio miedo. Así que pensaron en separarnos. Con lo que habían conseguido reunir, se podía ir mi padre en avión con algunos hijos, mientras el resto se quedaba con mi madre hasta que pudiéramos reunirnos.
Lola
¡Vi a tantas familias que se rompieron por el camino y no se volvieron a ver! Subían a los niños, ancianos y enfermos a un un camión o un tren, confiando en reunirse al otro lado, pero al llegar era muy difícil encontrarse. Y los que lo consiguieron, fueron obligados a separarse otra vez.
Duha
¿Por qué?
Lola
Porque así lo decidieron los franceses.
Duha
Pero vosotros estábais escondidos.
Lola
Cuando vimos que abrían las puertas, nos unimos a la caravana. Ese fue nuestro error. Creímos que Francia nos abría los brazo, y los estaba cerrando.
Lola Habían traído tropas del ejército colonial, marroquíes, y sobre todo, senegaleses, para llevarnos a las mujeres y los niños por un lado, y a los hombres por otro. Soldado Francés Allez-y, vite, vite! On n’a pas tout le jour. Rosa ¡Suéltame, suéltame! Soldado Bouge là, bouge là! Javier Suéltala, no la toques. Lola ¡Con mujeres y niños os vais a meter! ¡Valientes! Soldado Qu’est-ce que tu di, salope? Lola Cuando íbamos en la comitiva, unos soldados nos rodearon y trataron de subirnos a un camión, separándonos a mí, a Rosa y a Alba, de su tío Javier y de Manel. Niña ¡¡No quiero, no quiero!! Soldado Allez, en haut! Javier ¡Es mi sobrina, es mi sobrina! Soldado Il faut bouger! Lola ¡Ni se te ocurra tocarla, hijo de puta! Soldado Tout le monde au camion où je va vous tirer dessus. Lola Yo agarré a Alba de la mano y me negué a subir. Manel Eh! Eh!, cabrons, fils de puta! Soldado Montez vous! Rosa ¡No, por favor, por favor! Lola Subieron a Rosa. Javier ¡Suéltala! ¡No la toques! Lola Derribaron a Javier. Niña ¡¡Loooolaaaa!! Lola Pero cuando vi que cogían a la niña y la apartaban de mí, perdí la cabeza Lola ¡¡Que la sueltes, te digo!! Lola Me lancé sobre el soldado, le agarré… Soldado Lâche mon bras!! Niña ¡¡LOOOOOOOLAAAAAAAAA!! Lola Luchamos, forcejeamos y el soldado me apartó de él… Soldado Salope! Lola …dándome un culatazo en la barriga… Lola ¡¡¡Aaaaah!!! Manel ¿Què has fet, animal? Lola …caí al suelo, mientras el soldado… Lola …tan asustado o más que yo, no paraba de gritarme. Soldado Putain, putain! Lola Pero cuando el camión con Rosa y con Alba estaba a punto de arrancar, la niña gritó… Niña ¡Es mi madre! Lola …saltó del remolque, corrió hasta mí y se me tiró al cuello al mismo tiempo que Rosa se alejaba quién sabe hacia dónde. Rosa ¡¡LOOOOLAAAAAAA!! |
Lola
Así perdí a mi segunda hermana, de la que no pude despedirme.
Duha
Otro adiós que no se acaba. ¿Adónde la llevaron?
Lola
No lo sé. Repartieron a las mujeres por todo el país, hacinadas en trenes y camiones como ganado. Acabaron en refugios, conventos, almacenes… Algunas consiguieron trabajo en granjas, fábricas y casas, otras tuvieron más problemas porque tenían hijos de los que los empleadores no querían hacerse cargo, y muchas acabaron repatriadas a España, condenándolas a la represión.
Duha
¿Nadie las ayudó?
Lola
Sobre todo otras mujeres. Muchas de las que huimos estábamos muy politizadas, así que pronto se pusieron en marcha redes de apoyo con la ayuda de sindicatos, organizaciones humanitarias, incluso sectores de la iglesia protestante y católica. Fue una red improvisada, pero que nos salvó de la muerte y la miseria.
Duha
¿Y la gente no echaba una mano?
Lola
Había buena gente que sí, que se la jugaba, desobedeciendo las órdenes del gobierno. Pero muchos nos miraban con rechazo o recelo porque los políticos y los periódicos conservadores sembraron el miedo de que éramos unos rojos peligrosos, veníamos a robarles el trabajo y traíamos enfermedades.
Duha
A los palestinos nos llaman “terroristas”.
Lola
A nosotros nos llamaron “los indeseables”.
Locutor
En las últimas horas, nos llegan noticias dispares sobre el trato que los franceses dispensan a los refugiados españoles. Allí donde gobiernan los socialistas, los consistorios les abren sus puertas y los diarios del pueblo les saludan como “defensores de la libertad”. Pero la Francia que abandonó a nuestra democracia ante la hueste fascista, hoy sucumbe ante ella. Los libelos facinerosos y los diputados reaccionarios llaman a los españoles “turba extranjera”, “mierda de los bajos fondos” o “bestias carnívoras”, acusan a los hombres de pillaje y a las mujeres de mala vida, y se refieren a nuestro ejército como “brigada del crimen” e “indeseable invasión”.
Político francés 1
Es escandaloso el abuso que hacen los españoles de la hospitalidad y la generosidad francesas
Isabel Díaz Ayuso
Cuándo va a parar. No va a parar. Es el comienzo de mucho más.
Político francés 1
Se entregan al saqueo y al crimen pagados por nuestros contribuyentes.
Santiago Abascal
Y nosotros seguiremos defendiendo las deportaciones masivas cuando la inmigración es masiva.
Político francés 2
Es necesario que regresen a España
o se vayan a cualquier otra parte del mundo…
Alberto Núñez-Feijóo
Y los inmigrantes han de cumplir la ley, y si no la cumplen, se tendrán que marchar de nuestro país.
Político francés 2
…porque no dude de que esos españoles que se han instalado en nuestra casa están decididos a no marcharse jamás.
Lola
Y vosotros, Duha, ¿cómo salisteis de Egipto?
Duha
Mi padre siguió buscando dinero por todas partes. Hasta que reunió lo suficiente para sacarnos a todos en avión.
Aún está pagando la deuda diez años más tarde.
Lola
Hay deudas que merece la pena contraer, Duha.
Duha
Lo sé, y gracias a eso llegamos a Marruecos por fin,
medio año después de salir de Gaza.
Lola
Ya casi estais.
Duha
Aún teníamos que pasar esa frontera y no sabíamos si nos echarían para atrás. Aunque lo importante es que seguíamos juntos.
Lola
Eso mismo pensé yo cuando evitamos que se llevaran a Alba. Habíamos perdido a Rosa con todo el dolor de mi corazón, pero el resto estábamos juntos. Aunque por muy poco tiempo.
Duha
¿Por qué?
Lola
Porque yo iba con unos dolores terribles. Creía que iba a perder el bebé cuando… apareció mi salvación.
Duha
Otro ángel.
Lola
Al verme caminar encorvada, una furgoneta se paró a mi lado.
La conductora bajó la ventanilla y en español con acento francés me preguntó:
Elisabeth
¡Hola! ¿Estás bien?
Lola
Le conté y ella me contestó que era…
Elizabeth
…Elisabeth, Elisabeth Eidenbenz, y soy una enfermera suiza que vengo de España donde ayudaba a mujeres como tú. Venga, sube, hay que llevarte a un hospital.
Lola
Y ahí mismo tuvimos que decidir que yo me subiera con Alba en la furgoneta dejando a Manel y a Javier, con los que nos reuniríamos en cuanto pudiéramos.
Duha
¿No podían ir con vosotras?
Lola
No. Los soldados que vigilaban la carretera les obligaron a seguir hacia los campos de concentración.
Duha
¿Campos de concentración?
Lola
Para tenernos bajo control, encerraron a los hombres junto a las mujeres y los niños que se habían negado a separarse de ellos, en unos campamentos en las playas del Rosellón, en la costa sureste, que acabaron convertidos en prisiones, en campos de trabajo… y en campos de la muerte.
Duha
¿Mataban a gente?
Lola
No, pero les condenaban a unas condiciones que podían matarte… como le ocurrió a mi querido Manel.
Duha
¡No me digas! ¡Qué tristeza!
Lola
Lo último que supe de él fue una carta que escribió al llegar al campo de Saint-Cyprien…
Manel
Una playa inhóspita rodeada de alambres de espino.
Lola
…y que me hizo llegar a escondidas a través de Elisabeth, que atendía allí a las mujeres.
Manel
En un páramo de arena y ventisca donde no hay ni un mísero barracón. La humedad se te mete en los huesos, la arena en los ojos, y el viento en los oídos. La Tramontana sopla sin descanso. Es enloquecedor.
El agua potable escasea, o está contaminada, y hay quien bebe del mar. La comida es pan duro, sopa aguada y una cuchara de arroz. Las letrinas son fosas pestilentes que rebosan heces y orín. La limpieza es imposible. Mueren muchos por el hambre, el frío y las infecciones, sobre todo, ancianos, niños y recién nacidos, que nosotros mismos tenemos que enterrar.
Y si los días son insoportables, las noches aún más.
Dormimos al raso. Si llueve, la arena se convierte en barro y hay que dormir en cuclillas o de pie. Y si no, hacemos un agujero para meternos dentro y cubrirnos de arena. No pocos amanecen muertos como si se hubieran enterrado sabiendo que iban a morir.
Algunas noches oímos un disparo.
Es alguien que no ha aguantado más.
Pero jo no em penso rendir, Lola. No van poder amb mi els franquistes, ¡no podran aquests gabachos!
Lola
No pudieron con él ni los franquistas ni los franceses… pero sí las bacterias. Las heridas de la metralla le provocaron una gangrena que no fue cogida a tiempo y le llevó a la muerte. Me dieron la noticia…
“CAUTIVO Y DESARMADO EL EJÉRCITO ROJO…”
…el mismo día que se anunciaba nuestra derrota en España.
“…LA GUERRA HA TERMINADO”
Duha
Cuánto lo siento, Lola, lo siento mucho.
Lola
Lo que más rabia me da es que podría haberse salvado de haber habido medios para tratarle, pero solo había algunos médicos españoles y organizaciones humanitarias internacionales que hacían lo que podían con lo poco que tenían.
Duha
¿Por qué no le llevaron a un hospital?
Lola
Solo trasladaban a los casos más extremos, y conociendo a Manel, que era terco y duro como yo, estoy segura de que no se quejó hasta que fue demasiado tarde.
Duha
Es igual que en Gaza. Muchos heridos que los médicos salvan, mueren después por la falta de medicamentos e higiene, como le pasó a mi abuela.
Lola
Lo siento mucho
Duha
Es otra forma de matar, dejar a los hospitales sin suministros.
Lola
En Francia, muchos no aguantaron y se volvieron. Franco envió infiltrados para convencerles. Les prometían que no les iba a pasar nada, pero la mayoría fueron encarcelados o ejecutados.
Duha
El ejército israelí dirige a los palestinos hacia una zona supuestamente segura y los bombardea.
Lola
Por suerte vosotros escapasteis, pero tienes que contarme, ¿qué pasó en Marruecos?
Duha
Ahí es cuando yo he visto a mis padres pasarlo peor.
Peor aún que en Rafah. Porque en Gaza sabían que nuestros papeles estaban en regla, pero aquí no lo sabían y se habían gastado mucho dinero en traernos a los nueve.
Pasaban las horas, pero no nos llamaban. Preguntábamos y nos decían que esperásemos.
Lola
Otra vez en el limbo.
Duha
Mientras, dejaban entrar a todo el mundo y mis padres cada vez estaban más nerviosos. Empezaron a pensar que nos devolverían a Egipto, incluso que podrían deportarnos a Gaza.
Y finalmente, al acabar el día…
…nos llamaron.
La mujer del mostrador miró los papeles.
Nos miró a nosotros… Y nos dijo:
“Pueden pasar”.
Ni te imaginas la alegría. Mi madre se volvió loca. Abrazó a la señora y empezó a darle las gracias en todos los idiomas.
Lola
Lo habéis conseguido, Duha.
Duha
Sí, Lola. Nos vamos a España.
Lola
Duha, ahora soy yo la que necesito que me abraces.
Duha
¿Qué pasa, por qué lloras?
Lola
Es que has dicho “nos vamos a España” y me ha dado un pellizco. Siempre quise volver y no pude porque Franco seguía vivo. Pero ahora he sentido que he cumplido ese sueño.
Duha
¿Qué quieres decir?
Lola
Tú y yo somos dos mujeres exiliadas que se cruzan en la carretera huyendo en direcciones opuestas. Yo huyendo de mi tierra, tú de camino hacia ella. Ahora tienes la misma edad que tenía yo cuando me fui, y por un momento he sentido que éramos la misma, que contigo volvía a mi país.
Ojalá algún día tú también regreses…
Duha
Inshallah.
Lola
…y el camino de la retirada se convierta en tu camino de vuelta.
Duha
Ojala. ¿Y cuál fue tu camino, Lola? ¿Qué pasó contigo y con la niña?
Lola
Que perdí a una criatura y vino otra.
Lola El tío de Alba consiguió salir del campo gracias a que le reclamó la familia que tenían en Francia, y vino a recogerla a la residencia en la que yo guardaba reposo. Lola Te echaré de menos, Alba. Eres una niña muy particular. Niña A lo mejor volvemos a vernos. Lola Anda, venga, ponte los zapatos, que te están esperando. Lola La vi calzarse y agacharse para atarse sola los cordones. Mientras lo hacía, levantó la vista y me preguntó: Niña Lola, cuando tengas a tu bebé, ¿le hablarás de mí? Lola Por supuesto. Niña ¿Y qué le dirás? Lola Que una vez conocí a una chica muy lista y muy valiente que me salvó la vida y que ojalá ella sea tan lista y tan valiente como tú. Niña ¿Cómo sabes que será una niña? Lola No lo sé, pero lo espero. Es lo que Ramiro quería, y lo que me gustaría. Niña ¿Por qué? Lola Porque me recordaría a ti. Niña Si es una niña, cómprale unos zapatos tan bonitos como estos, ¿vale? Lola Lo haré. Lola Y cuando terminó de atarse, se levantó de un salto, me dio un abrazo, y echó a andar de repente más segura, más erguida, como si hubiera crecido unos años en unos meses. Pero antes de desaparecer, se paró, se giró una última vez hacia mí y me dijo: Niña No la llames como yo. No puedes tener dos hijas con el mismo nombre. Lola Y diciendo esto, se dio la vuelta y desapareció para siempre. |
Duha
Te quedaste sola.
Lola
Completamente. Te lo dije al principio: los perdí a todos. Perdí a Paca, a Rosa, a Manel, a Alba… Pero entonces llegó la niña… y eso me salvó.
Duha
¡Una niña, como tú querías!
Lola
Nació sietemesina, el 19 de julio de 1939,
Locutor
Una parte del Ejército que representa a España en Marruecos, se ha levantado…
Lola
…un día después de cumplirse 3 años del golpe de Estado…
Locutor
…contra la República, sublevándose contra su propia Patria…
Lola
…que me echó de mi país.
Locutor
…realizando actos vergonzosos contra el Poder nacional.
Lola
Yo creo que la eché fuera por el disgusto del recuerdo.
Duha
O quizá fue tu manera de responder a la muerte dando vida, Lola. Parir es resistir.
Lola
Es posible, porque la niña salió guerrera. Luchó como una jabata para sobrevivir.
Duha
¿Y cómo la llamaste? Porque Alba no podía ser.
Lola
Y por no hacerle un feo a mis otros ángeles de la guarda, Paca, Rosa, Elisabeth, mi enfermera, o mi abuela, Julia, la llamé Elna.
Duha
Suena bonito, ¿es catalán?
Lola
Es un pueblito junto a Saint-Cyprien en el que Elisabeth instaló una Maternidad donde nacieron cientos de bebés de refugiadas españolas, y después judías. Mi hija nació muy cerca, en la localidad de Brullá, donde había abierto una primera maternidad de batalla en una casa rural. Pero Elisabeth me hablaba cada día del proyecto de Elna, donde quería que yo trabajara con ella, y mi hija fue la primera de muchas niñas que se llamaron como el lugar de esperanza que las vio nacer.
Duha
¡Por fin! ¡Un rayo de luz en la oscuridad!
Lola
Si no hubiera sido por eso yo me hubiera muerto de la pena.
Duha
Lola, me da miedo preguntártelo: ¿Qué fue de Ramiro?
Lola
Desapareció. Del todo. Nunca supimos qué le pasó.
Fue uno de los miles de refugiados españoles que murieron en combate contra los nazis o en los campos de exterminio y fueron enterrados sin nombre en fosas comunes.
Duha
Como los cadáveres palestinos bajo los escombros de Gaza.
Lola
También pudo ser uno de los que desaparecieron en la ruta del exilio sin dejar rastro ninguno.
Duha
Como los refugiados que se hunden en el Mediterráneo.
Lola
Pero yo quiero pensar que siguen vivos en ese lugar en ningún lugar en un tiempo sin tiempo que es la memoria. Ahí Ramiro ha conocido a su hija y juega con ella.
Duha
Ahí están también mis amigas Eman, Najah, Asmaa y Aseel, que estaba embarazada, y mi tía Muna que también lo estaba.
Lola
Y está mi abuela jugando conmigo al cinquillo.
Abuela
Echa una carta, niña, que no tenemos toda la vida.
Duha
Y la mía con toda mi familia, con mis tíos Eyad, Abed, Ali y Hamdy, y su hijo, Hamza, y mi primo Muaaz, en una de esas noches de verano que daría lo que fuera por volver a vivir.
Lola
Y por supuesto, están Alba, Paca, Rosa y Manel, comiendo y bebiendo, cantando y contando historias, como diría Paquita, “hasta las tantas de la madrugá”.
FIN
