Sonia Pulido Ilustración Podcast La ruta del exilio

CAPÍTULO 3

Presas de una cacería

A la huida de Lola y Duha la separan más de 70 años. Sin embargo, ambas han visto la muerte de cerca. Lola, en Figueres, lejos de la frontera con Francia, su destino final; Duha, mientras vivía en Gaza con su familia. Las dos han experimentado cómo, en algún momento de su vida, se ha parado el tiempo, donde se han quedado congelados padres y madres que han visto perder a sus hijos.

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CRÉDITOS

Victoria Luengo es Lola.
Duha Alzaiti ha contado la historia real de su familia gazatí.
Nana Medina pone voz a Paca.
Julia Gallego da vida a Alba
El locutor republicano es Javier Gallego.

Dirigido por Javier Gallego.
Escrito por Javier Gallego, con la colaboración de David Pascual.
Documentación y redacción por Ángela Sepúlveda.
Pablo de Diego ha hecho la música, las mezclas y el diseño sonoro.
Las grabaciones son de Kelu Robles y el montaje de Mateo Garry.
Producción ejecutiva de Zeltia Tabeaio.
Ilustraciones de Sonia Pulido.

El primer testimonio de este capítulo es el de Nuria Prat, del documental Figueres: la Guernica catalana. Y ha sido doblada por Irene Valiente. La voz de la segunda mujer es Paquita, un audio que pertenece a AUTRUI, un proyecto de la artista Sinem Taş. Y la dobla Silvia Nanclares.

TRANSCRIPCIÓN DEL EPISODIO

Nuria Prat

Aquel domingo había muchísima gente paseando. Mi madre y yo habíamos salido a hacer una foto para enviársela a mi padre que estaba en el frente. Cuando llegamos al final de la Rambla, sonaron las sirenas y mi madre dijo “corre, vamos a la casa de la tía, que vienen los aviones”. Aquellos aviones fueron nefastos. Quedaron muchos trozos de cuerpos colgados de los árboles.

Paquita

 En la estación, había un muchacho, un soldado, que le dijo a mi madre: “señora, súbame al tren, por favor”. Y mi madre le respondió: “ay, hijo, poco voy a poder hacer yo, poco voy a poder hacer”. Y él, “sí, sí que podrá, tendrá que hacerlo, porque yo no tengo ni brazos ni piernas”. Y se destapó, y no los tenía, solo le quedaba el tronco. Y mi madre se quedó en shock, muy impresionada. Pero bueno, había unos hombres, que ya lo cogieron y lo subieron al tren. Y eso fue todo.

Esto es Nacional 2. La ruta del exilio.

Capítulo 3.Presas de una cacería

Lola

Todo empezó aquí. En España. En la guerra civil. Primero en Madrid. Más tarde en la Desbandá. Después en Gernika. Y finalmente en La Retirada. 

Se repitió en la II Guerra Mundial: Londres, Dresden, Hamburgo, Leningrado. 

Y por supuesto, Hiroshima y Nagasaki.

Luego Vietnam, Argelia, Afganistán, Corea, los Balcanes. 

Congo, Sudán, la guerra del Golfo. 

Irak, Libia, Siria, Yemen.   

Y hoy… Palestina.

“Matanza en un hospital de Gaza, al menos 600 personas han resultado muertas”

Pero empezó aquí. 

“Entre los muertos hay niños pequeños”

El ataque a la población civil

Muchas de las víctimas son civiles”

Por tierra… 

“El ejército israelí abrió fuego cerca de un punto de ayuda humanitaria”

…mar 

“ el ejército israelí ha utilizado sus buques para castigar la zona costera de la Franja”

…y aire.

 

“13 pisos reducidos a escombros en pocos segundos”

El bombardeo sobre escuelas…

“Una escuela que ha quedado destrozada después del bombardeo israelí”

…hospitales…

“hospital Nasser de Gaza donde Israel ha matado a 20 personas”

…y civiles…

“Israel atacó a palestinos que intentaban huir del norte…”

…empezó en lugares como Figueres, donde arrasaron las calles…

“Israel sigue disparando contra lugares llenos de civiles palestinos”

…el hospital repleto de heridos…

“evacuación a hospitales del norte es una sentencia de muerte”

…y la estación, abarrotada de gente que huía.

 

“Israel tiene cada vez más denuncias de genocidio”

Diecisiete bombardeos.

“Destrucción en un campo de desplazados en Gaza”

La guerra total. 

“En Gaza es asesinado un niño cada 60 minutos”

La destrucción absoluta.

“64.000 muertos y 162.000 heridos”

Lola

Era un plan de exterminio, Duha. Querían matarnos a todos y estábamos atrapados. No iban a dejarnos escapar. 

Duha

Como a nosotros en Gaza. Gaza es una cárcel al aire libre y nos tienen encerrados. Nos dicen que vayamos al sur porque es más seguro y bombardean el sur. Nos echan de la ciudad y bombardean los campos de refugiados. Nos meten en jaulas para recoger la comida y nos disparan. Somos como ratas en una ratonera. 

Lola 

Tienen que convertiros en ratas para poder eliminaros, como hicieron los nazis con los judíos. Los llamaban ratas, piojos, cucarachas, zorros, buitres…

Duha

Un ministro israelí nos llamó “animales humanos”… 

Duha

…y dijo que actuarían en consecuencia.

Lola

Si eres un animal, pueden cazarte. En nuestra guerra civil se abrió la veda. Nos convirtieron en su coto de caza. Así me sentí yo cuando nos bombardearon en El Manol, camino de Figueras: como presa de una cacería. 

Duha

¿Qué pasó cuando acabó el bombardeo, Lola? 

Lola

Que habíamos perdido a Manel.

Duha

¿Estaba muerto?

Lola

Eso aún no lo sabíamos.

Lola

¿Manel?… ¡Manel!

 

Lola

¡¡¡¡Manel!!!

 

Paca

¿Pero tú estás segura?

 

Lola

Yo ya no estoy segura de nada, Paca. 

Venía corriendo hacia nosotras cuando… no sé…

 

Paca

¿Por aquí? ¿Fue por aquí?

 

Lola

Creo que sí. Fue todo tan rápido. 

 

Paca

Lo encontraremos, niña, lo acabaremos encontrando.

¡Maneeeel!… ¡Maneeeeel!

 

Lola 

¿Manel? 

 

Hombre

¿Eh?

 

Lola

Perdone, le he confundido.

 

Paca

¡Maneeeeel!

 

Lola

Nada, Paca. No lo encuentro. 

O está lejos de aquí o está bajo esa bomba. 

 

Paca

No digas eso. 

 

Lola

Ay… Sujétame. 

 

Paca

¿Qué te pasa, Lola?

 

Lola

 

Los mareos, Paca, los mareos… 

 

Paca

¿Otra vez?

 

Lola

Será la impresión. 

 

Paca

O el hambre. Llevas días que apenas pruebas bocado. 

¿No quieres comer nada? ¿Quieres que busque algo?

 

Lola

Qué va, me da asco de solo pensarlo. 

 

Paca

Ojalá a mí me pasara lo mismo.

 

Niña

Señora, ¿tiene usted una manzana?

 

Lola

Ay, cariño, lo siento, no tenemos comida.

 

Niña

¿Pues me da un cigarro?

 

Lola

¿Pero cuántos años tienes tú?

 

Niña

Y qué más da, si me voy a morir igual. 

 

Lola

No fumo, cariño. 

 

Paca

¿Y tus padres, niña?

 

Niña

No tengo, voy con mi tío. 

 

Paca 

¿Dónde está? 

 

Niña

Allí, ayudando. ¿No me pueden dar nada?

 

Paca

¿Quieres unos zapatos?

 

Niña

Si no le hacen falta.

 

Paca 

No, cariño, no me hacen falta. Ya no.

 

Niña

Gracias. 

 

Paca

Pruébatelos. Creo que serán de tu número.

 

Lola

Deja que te los ate. Un poco grandes, 

pero pronto te vendrán bien, que estás creciendo.

 

Niña

Adiós

 

Lola

Cuídate, cielo… Paca… ¿Y esos zapatos?

Duha

¿De quién eran?

Lola

Esos zapatos eran de su hija Carmen, que tenía 13 años cuando murió junto a su padre, Antonio, en la Desbandá. Me lo contó Paca esa noche, entre el llanto propio y el recuerdo del llanto de Carmencita, que no la dejaban dormir.

Duha

A mí también me pasa… Me acuerdo de mis primas, de mis amigas, de los chicos con los que jugaba al fútbol, a los que han matado, y no puedo dormir. 

Lola

Lo sé.

Duha 

¿Y sabes por qué las madres palestinas siguen teniendo hijos, tantos hijos? Tienen siete, ocho, diez hijos porque piensan “si me matan cinco, al menos me quedan con los otros cinco y no muere toda la familia”.

Lola

Es una forma de supervivencia. 

Duha

Es una forma de resistencia. Parir es resistir. Por eso van a por las madres y sus hijos. Por eso matan de hambre y los bombardean. Pero no vamos a dejar que acaben con todos nosotros. 

 Lola

No lo van a lograr. 

Duha

No porque no lo intenten. Hay familias que han desaparecido enteras. Han matado a todos. Padres, hijos, abuelos, tíos. 10, 20, 30 personas. Todos muertos. No ha quedado nadie.

Lola

Yo conocí algunas que se separaban en el camino para evitar que muriesen todos sus miembros. 

Duha

Eso hacemos en Palestina. Se dividen los padres y los hijos para que si muere una parte, sobreviva la otra. Aunque también hay otras familias que prefieren morir juntas, para que nadie sufra por quedarse solo.

Lola

Había muchos huérfanos en aquella carretera, Duha. Había muchas madres sin hijos, como Paca, pero también muchos hijos sin madre ni padre, como la niña de los zapatos. 

Duha

¿La volviste a ver?

Lola

Esa niña fue mi ángel de la guarda. 

Pero no adelantemos la historia. 

Duha

No quieras saber todo tan pronto. 

Lola

Eso es. Paso a paso. 

Antes, el 30 de enero del 39, llegamos a Figueres

Duha

¿Donde arrasaron las calles, la estación, el hospital?

Lola

Fue el horror, Duha, el horror. 

Figueres era Gernika.

Locutor 

La aviación franquista, con la ayuda de los aviones de Hitler y Mussolini, sigue golpeando con furia criminal no solo a las ciudades, también a muchos pueblos de una Cataluña ya muy castigada en localidades como Tarragona, Lleida o Granollers, y por supuesto, la ciudad condal. Sin duda lo peor lo han sufrido los municipios gerundenses, en especial, la propia Girona, atacada a diario, y más aún, Figueres, por donde pasan unos 50.000 civiles cada día, de los que han asesinado a varios centenares, incluidos decenas de niños, en lo que el diario francés La Humanidad, esa de la que carecen los fascistas, ha calificado de “espantosa carnicería”.  

Duha

¿Por qué fuisteis entonces? 

Lola

Por ver si allí estaba Manel, lo primero. 

Duha

¿Y lo segundo? 

Lola

Por lo mismo por lo que tú fuiste a Rafah: por el pasaporte para pasar la frontera. Todo el mundo iba a Figueres. Allí estaba la administración, lo que quedaba de ella.  

Duha

¿Y no sabías lo que os esperaba? 

Lola

No sabíamos apenas nada, y pensamos que allí estaríamos más a salvo, que encontraríamos víveres, papeles, un techo para dormir, un transporte para seguir y un refugio para las bombas. Pero lo que nos encontramos fue el caos. Miles de personas atascadas entre el pánico, el cansancio y la confusión.

Duha

Parece que hablas de mí país. 

Lola

Figueres era el cuello de la botella. Un atolladero para una emboscada. No fue tan fácil pasar.

Duha

Para nosotras tampoco. Llegamos a Rafah, pero la frontera estaba cerrada. Había cientos de personas en la puerta, algunas muy nerviosas, otras, muy tranquilas. Había gente muy distinta a nosotros. Para mí era la primera vez que veía algo así, me asusté. 

Lola

¿Por qué? 

Duha

Porque era muy pequeña y no entendía nada. No entendía quién era esa gente tan extraña ni por qué estaba tan calmada, tan tranquila. No entendía por qué nosotros huíamos y ellos parecía que no. Ni entendía qué eran esos gritos de hombres que se oían al otro lado. Mi padre estaba allí, había ido a preguntar y yo tenía miedo de que le hicieran algo. 

Lola

¿Y tu madre y tus hermanos?

Duha

Nos sentamos a esperar. En el suelo. En la plaza. Con muchísima gente. Y mi tío, que también vino con nosotros. Estuvimos todo el día. De la mañana a la noche. Recuerdo que hacía sol, pero mucho frío. Y yo tenía la regla, me dolía la cabeza, y a ratos, no podía más y me quedaba dormida.

Lola

Eso mismo es lo que hizo que Paca y yo nos perdiéramos.

Duha

¿El qué?

Lola

El sueño. Ella estaba agotada después de dos días, una noche en vela y cuarenta kilómetros caminando desde Girona con los nervios destrozados y el estómago casi vacío.

Duha

¿No habíais comido? 

Lola

¿Te acuerdas de la lata de leche condensada? Pues eso había sido lo último que habíamos compartido la noche anterior, lo último que nos quedaba. Llegamos a Figueres desfallecidas y Paca se dejó caer en el escalón de una casa. 

Paca 

No puedo más, niña. Necesito descansar las piernas. 

Lola

Yo le dije que iba a buscar comida y que no se moviera de allí, que enseguida volvía. 

Paca

Tira, anda, tira.

Lola 

No tardo nada. 

Paca 

No te preocupes por mí, que sé cuidarme sola. 

Lola

La dejé desmayada en el portal como un guiñapo de tela.

Pero estaba en la cola de un comercio, unas calles más allá… 

…cuando empezaron a sonar las alarmas y el rugido aterrador de los aviones. 

Volví corriendo todo lo rápido que pude, pero tropezaba a cada paso con la marea de gente que huía despavorida. Y cuando llegué al portal… Paca ya no estaba. 

Duha

¿Y qué hiciste?

Lola

Me quedé allí a esperarla. 

Duha

¿En mitad de la calle?

Lola

Bajo el quicio de la puerta, cruzando los dedos para que la bomba no cayese en esa casa.

Duha

¿Y lo hizo?

Lola

Yo tuve suerte otra vez, aunque la muerte me pasó más cerca que nunca. Pero muchos no tuvieron tanta. 

Figueres, a 31 de enero de 1939. Escribo estas letras apresuradas por si algún día lo que describo en ellas me alcanzase a mí hasta segarme la vida (…)  Escribo para contar a los millones de ciudadanos que en el mundo defienden la democracia… (…) Caen los proyectiles en racimos, partiendo los edificios como cáscaras. Yo vi con mis propios ojos (…)  abrasador de las bombas. Pero nada se podía hacer. Solo nuestras baterías nos defendían de la furia asesina. 

Y cuando todo terminó y (…) llevando como podían los cuerpos desmembrados de las víctimas, mientras los vecinos levantaban los escombros para descubrir miembros… (…)

 Al otro lado de la calle, enfrente de donde yo estaba, la metralla había dibujado en una pared un fresco aterrador: una mancha roja pintada con los huesos, la piel y las vísceras de lo que debió de ser una mujer. Y no pude evitar pensar que esa trágica figura podría haber sido la mía.  

Duha

Los palestinos decimos que nacemos muertos, porque sabemos que, en cualquier momento, podemos morir. 

…como me dijo mi tía la última vez que la llamé a Gaza: 

Es cuestión de tiempo. Ya no estás a salvo en ningún sitio. Si te mueves donde dicen que es seguro, te bombardean. Si te quedas, te bombardean. Así que lo único que puedes hacer es seguir en casa y rezar para que hoy no sea tu turno.

Lola

Yo creí que aquel día había llegado el mío y tuve un pensamiento horrible que aún hoy me avergüenza.

Duha

¿Cuál?

Lola

Me alegré de que aquella bomba hubiese caído en la casa de enfrente y no en la mía porque gracias a eso seguía viva, aunque eso significara que otros no lo estaban. 

Duha

Pero es normal, Lola. Yo también rezaba para que las bombas no cayeran sobre los míos cuando corríamos de un sitio a otro.

Lola

¿No tenéis donde esconderos? 

Duha

En Gaza no hay ningún sitio en que estés a salvo. Solo un sótano que te puede caer encima. 

No hay refugios. 

Lola

A veces no sirven de mucho. 

Duha

¿Por qué lo dices?

Lola

Por lo que le ocurrió a Paca. 

Cuando oyó las sirenas, se despertó de golpe, todavía aturdida, y una mujer que la vio desamparada, le dijo que la siguiera a un refugio que había cerca. Corrieron hacia allí, pero esa misma idea la había tenido mucha más gente, y no se cabía. 

Paca 

…pero esa misma idea la había tenido mucha más gente, y no se cabía. Ni por las buenas ni por las malas. Nos quedamos a la intemperie, Lola, como en la carretera. Pero eso me salvó la vida. Porque ná más nos dimos la vuelta y escapamos a la carrera, cuando una bomba a nuestra espalda cayó sobre aquel refugio y sepultó bajo la piedra a todos los que allí estaban. 

Lola 

…cayó sobre aquel refugio y sepultó bajo la piedra a todos los que allí estaban.

Duha

¡Qué horror! Pero os volvisteis a encontrar.

Lola

Por poco tiempo. Aquello fue más de lo que pudo soportar. Y decidió coger un tren para Francia. 

Duha

¿No habían bombardeado la estación?

Lola

Eso le dije yo a Paca. Pero las vías seguían intactas. 

Duha

Entonces, ¿os separasteis?

Lola

En cuanto consiguió una plaza. Antes me ayudó a buscar a Manel por todas partes, en los comedores sociales, el ayuntamiento, el hospital y en cada uno de los albergues improvisados en escuelas, cines, iglesias, fábricas… en los que se hacinaba a los que llegaban. 

Duha

¿Y por qué no fuiste con ella?

Lola

Tampoco era fácil obtener un pasaje. A Paca el hospital le firmó una baja médica y eso le dio el billete… (SE QUIEBRA SUTILMENTE) que se la llevaría.

Duha

¿Y tú no lo intentaste?

Lola  

No me sentía segura metida en un tren a merced de las bombas. De hecho esa fue la razón de que Paca y yo discutiésemos por primera vez… y última.

Paca

Yo me voy Lola, me voy. Te lo juro, no aguantaría otro bombardeo.

 

Lola

Pero ¿y si bombardean el tren? Ahí no tienes escapatoria. 

 

Paca

Pues terminamos con esto de una vez por todas.

 

Lola 

¡No digas eso! 

 

Paca

Quizá así me reúna con los míos. 

 

Lola

Si tú habías perdido la fe. 

 

Paca

Pero me queda ese consuelo.   

 

Lola

Nos despedimos mientras yo hacía grandes esfuerzos por no ponerme a llorar.

 

Paca

Venga, vete ya, que pierdes la caravana y no quiero que me montes un numerito.

 

Paca

Gracias por acompañarme hasta aquí, niña.

 

Lola

No seas tonta, no me costaba nada.

 

Paca

No digo ahora, digo todo el viaje. El bombardeo. Gracias por estar a mi lado. En todo momento. En los buenos, en los malos… y en los peores.

 

Lola 

Gracias a ti, Paquita mía, gracias a ti. Nos vemos en Francia. 

 

Paca

Allí nos vemos. Y cuando todo esto termine, te voy a llevar a mi tierra. Te puedes traer al novio si quieres.

 

Lola

T’ho prometo.

 

Paca

¿Es guapo?

 

Lola 

No tan guapo, pero es bueno.

 

Paca

Aaay qué pena.

 

Lola

¿Qué pena qué?

 

Paca

O sea que es feíllo.

 

Lola

Anda, dame un abrazo. 

 

Paca

Niña, estás temblando. 

 

Lola

Los mareos, Paca, otra vez los mareos. 

 

Paca

¿Tú sabes lo que es eso?

 

Lola

¿El qué?

 

Paca

Que tú estás preñá, niña, hazme caso, que yo sé de lo que hablo.

Duha

¡¿Embarazada?!

Lola

Sí, querida, embarazada. 

Duha

Parir es resistir.

Lola

Y que lo digas. Ahí entendí qué sentido tiene traer vida entre tanta muerte. Es la única manera de vencerla.  

Duha

Yo tengo otra. 

Lola

¿Cuál?

Duha

Te vas a reír de mí, pero hay veces que pienso que esto es una pesadilla de la que despertaré cuando vuelva a Gaza. Nada de esto habrá sucedido. No habrá muerto toda mi gente y mi tía estará viva.

Lola

¿Tu tía murió?  

Duha

Mi tía Muna, sí. La hermana de mi madre. Estaba embarazada. 

Lola

Lo siento muchísimo. 

Duha

 Hay una parte de mí que se niega a creer que si vuelvo un día no voy a verla. Sé que es una tontería, que es mentira, pero es mi forma de mantenerla viva.  

Lola

No me río, Duha, al contrario, me parte el corazón. Pero por eso estamos aquí, por los que no están, para que no mueran.

Duha

Inshallah. 

Lola

Tú no me has contado aún cómo pasasteis la frontera. 

Duha

No quieras saberlo todo tan pronto. 

Lola

Esperaré a que llegue el momento.

Duha

Y tú a tu amiga, ¿volviste a verla? 

Lola

La veo todos los días.

Lola

El 3 de febrero del 39, la aviación franquista bombardeó la estación de Figueres, donde cientos de personas esperaban a ser evacuadas en tren. Allí estaba mi amiga Francisca Juárez, a la que le gustaba que la llamaran Paca. Amaba su tierra y la cocina. Me enseñó una receta de puchero que yo haría cada año en el aniversario de su muerte. Ni un solo día de mi vida la dejé de recordar. 

Sobrevivió a la desbandá en el 37, sobrevivió a su marido y su hija que murieron junto a más de 3000 refugiados, pero no sobrevivió a uno de los muchos bombardeos que sufrió el que llamaron el Gernika catalán. 

 

Aunque yo nunca creí en esas cosas, espero que cumpliera su deseo de encontrarse con los suyos en el más allá. 

FIN