Sonia Pulido Ilustración Podcast La ruta del exilio

CAPÍTULO 2

No mires atrás

Lola camina en dirección a Figueras cuando sufre un bombardeo. Uno de tantos que los exiliados de 1939, unas 500.000 personas, soportaron por parte de las tropas franquistas, que quisieron diezmar a la población civil. Duha, camino de la frontera de Rafah, sabe lo que es que le caiga una bomba encima, pero no conoce el sonido de las sirenas antiaéreas. Para ella la alerta del bombardeo llega cuando suena el teléfono.

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CRÉDITOS

Victoria Luengo es Lola.
Duha Alzaiti ha contado la historia real de su familia gazatí.
Oriol Pla es Manel.
Nana Medina pone voz a Paca.
El locutor republicano es Javier Gallego.

Dirigido por Javier Gallego.
Escrito por Javier Gallego, con la colaboración de David Pascual.
Documentación y redacción por Ángela Sepúlveda.
Pablo de Diego ha hecho la música, las mezclas y el diseño sonoro.
Las grabaciones son de Kelu Robles y el montaje de Mateo Garry.
Producción ejecutiva de Zeltia Tabeaio.
Ilustraciones de Sonia Pulido.

TRANSCRIPCIÓN DEL EPISODIO

Lola 

500000 españoles, un millón de zapatos gastados. No tantos, en realidad, porque hay quien los ha perdido, o peor: ha perdido la posibilidad de calzarlos. Avanzan, poco a poco, inevitables, levantando el polvo. 

 

La inercia es testaruda. También este cortejo fúnebre en el que algunos van hacia su propia muerte, y el resto, hacia más miseria. Aunque eso aún no lo saben, no lo sabemos.   

Alguien cae al suelo, la boca seca, los ojos huecos. Alguien le ayuda a levantarse. La esperanza y el miedo son también testarudos. Sobre todo el miedo. Y de eso aquí tenemos de sobra. Porque sabemos que los pasos que  nos persiguen…

 

…avanzan, más rápidos que los nuestros, igual de inevitables, para darnos caza. 

 

Botas contra zapatos, suela dura contra piel blanda.   

 

Esto es Nacional 2. La ruta del exilio.

Capítulo 2. No mires atrás.

 

Locutor republicano

El consejo de ministros de la República se reúne en Figueres, en el Castell de Sant Ferran, adonde dicen ha llegado la noticia de la caída de Barcelona este 26 de enero. En Radio Madrid, esperamos la confirmación del presidente del Gobierno, Don Juan Negrín, quien se niega a claudicar, fiel a su lema, “resistir es vencer”, que apenas ninguno de sus colaboradores comparte, aunque nadie le niega hoy el vaticinio de que España es la última barrera al fascismo en Europa.

 

Lola

Habíamos escapado por los pelos de los fascistas. Entraron en mi ciudad cuando nosotros llegábamos a Girona, donde el camión que nos llevaba se dio por vencido. 

  

Era como si todo se rindiera. 

 

 Allí estuvimos un día buscando otro transporte hasta que fue evidente que tendríamos que seguir a pie hacia Figueres. Antes de salir nos golpeó la noticia. El 28 de enero, Negrín anunció por la radio “lo inevitable”. Así llamó a la caída de Barcelona. Sentí que el tiempo se detenía. 



Me imaginé mis queridas calles tomadas por las tropas a las que tanto odiaba y a mi iaia cerrando las contraventanas para no verlas. Las echaba mucho de menos a ambas. 

 

Duha

Yo echo mucho de menos Gaza y a mi abuela. 

 

Lola

¿Estábais muy unidas, Duha?

 

Duha

Muchísimo. En verano, íbamos toda la familia a pasar una temporada en su casa y yo me adelantaba un día para quedarme a solas con ella. 

 

Lola  

Yo de casa de mi abuela recuerdo el reloj de pared en el salón marcando, aburrido, los segundos…    

 

…y el olor de las migas de León, que es de donde ella era. 

 

Duha

A mí, la mía me hacía por la mañana un pan para mojar en leche, y para comer, un pollo asado con sal y limón que estaba riquísimo. Cuando la llamaba desde aquí, siempre me decía: llévame a España, que te hago todas las comidas que te gustan. 

 

Lola

 Ay, niña, que me emociono. Eso es lo que yo le hubiera querido decir a la mía si hubiera podido: ¡Iaia, llévame a España que te hago las comidas que te gustan! 

 

Lola

Pero entonces, en la huida, no podías mirar atrás porque te entraban todas las dudas, todas las ganas de darte la vuelta. 

 

Duha

Yo no dejé de tenerlas en todo el viaje hasta Rafah. 

 

Lola

¿Eso dónde está, Duha? Nunca estuve en Palestina.

 

Duha

Es donde está el paso fronterizo a Egipto, al sur de la Franja, en el extremo opuesto a la ciudad de Gaza, donde yo vivía. 

 

Lola

¿Cómo fuisteis?

 

Duha

En un autobús en el que yo iba llorando desconsolada mientras mi padre me decía “ya está, Duha, tranquila, no pasa nada”. Pero sí, sí pasaba porque yo pensaba que no iba a volver a ver mi casa ni a la gente a la que quería. Incluso que si volvía, ya no estarían. Y en algunos casos, era verdad. 

 

Lola

Tú aún llorabas, Duha, pero a mí me llamaba la atención que muchos niños en la huida no lo hacían. Sufrían toda esa violencia en silencio. No se quejaban. Era como si les hubieran arrebatado de golpe la infancia.

 

Duha

Como ahora los niños palestinos, ¿los has visto? Están tan flacos que se les salen los ojos. Son unos ojos enormes y tristes. Pero tampoco lloran. 

 

Lola

 Me acuerdo, sobre todo, de un niño en la carretera, asomado a la ventanilla de un coche, con la cabecita vendada, mirándolo todo sin comprender nada y sin derramar una lágrima. 

 

Duha

¿Y tú, Lola? ¿Tú no llorabas?

 

Lola

Yo suspiraba, Duha. Cuando salimos caminando de Girona, yo iba suspirando: ¡he de tornar, he d’esperar Ramiro!  

 

Duha

Tu novio.

 

 Lola

Mi novio, que podía estar cerca en alguna de las líneas del frente que iban retrocediendo a nuestras espaldas. Era posible que él viniera pisándome los talones. Pero había que seguir hacia delante…

 

…en aquella caravana cada vez más miserable y caótica. Porque no eran solo los soldados en retirada, no éramos solo los de la ciudad a pie o en los remolques, eran también campesinos con sus mulos, sus perros, sus cabras y sus carros con colchones, muebles y todo lo que habían podido llevar a cuestas. Una les decía: 

 

Mujer 

Sube a mi padre, camarada, que las piernas ya no le pueden. 

 

Lola

Otro preguntaba. 

 

Hombre

¿Tienes un hueco para mi mujer que está encinta?

 

Lola

Pero no tenían porque a su propia familia la llevaban caminando detrás. 

 

Era un reguero interminable que avanzaba tan despacio que parecía no avanzar nada, como cuando un río está tan en calma que no ves cómo corre el agua. No pasaban los kilómetros… 

 

…ni tampoco las horas, porque además, en algún momento del viaje, no sé precisar cuándo, debí de golpearme la muñeca y la esfera de mi reloj se había roto… 

 

…perdiendo las manecillas. 

 

Duha

Y el tiempo se paró. 

 

Lola

Es que eso también es el exilio: una muerte que deja las cosas suspendidas para siempre en el limbo de la memoria. Para mí Barcelona y mi iaia quedaron congeladas como la última vez que las vi. 

 

ABUELA

¡Cuídate mucho, mi niña!

 

Duha 

¿Sabes qué pasa? Que en mi caso es distinto, porque yo estoy viendo cada día cómo destruyen mi país y matan a mi pueblo. 

 

Es más como si estuvieras leyendo un libro, lo dejas a la mitad, lo cierras, y, cuando vuelves a abrirlo, todo ha cambiado. 

 

Ves todo borrado. 

Otra historia. Otra cosa. 

Y piensas: 

 

así no es como lo había dejado yo.

 

Lola

Y tú y yo, ¿dónde lo habíamos dejado?

 

Duha

Tú ibas camino de Figueras. 

 

Lola

Y tú camino de Rafah.




Duha

Ahora es un camino muy largo y peligroso. Han destruido todas las carreteras. Solo hay polvo y baches, y no nos dejan ir en coche o autobús, en ningún vehículo cerrado.

 

Lola

Quieren veros todo el rato para teneros vigilados. 

 

Duha 

Tienes que ir a pie o en carro con una bandera blanca pero aún así te pueden bombardear. Lo que antes se hacía en una hora, ahora se tarda muchas horas.. 

 

Para nosotros fue más fácil, llegamos esa misma mañana. Lo difícil fue pasar la frontera.

 

Lola

¿Por qué?

 

Duha

 Porque solo la abren a veces, sacan un listado de gente que puede salir y la vuelven a cerrar. Aunque lo controlan los egipcios, tienen que informar a Israel de quién y qué pasa. Por eso ahora bloquean la ayuda para matarnos de hambre. 

 

Lola

¿Y vosotros estabais en la lista?

 

Duha

Sí, a mí padre le costó muchísimo conseguirlo, y por eso, en cuanto le dieron el permiso, nos fuimos todos.    

 

Lola

¿Cuántos sois? 

 

Duha

Mis padres y siete hijos. Cuatro chicas y tres chicos. Los mayores son una chica y un chico mellizos que me sacan dos años. Luego estoy yo y luego el resto. 

 

Lola 

¡Ay, qué alegría y qué envidia! Yo fui hija única y huérfana. Siempre eché de menos tener más bullicio en casa. Quizá por eso me cuesta poco hacer familia. En el camino encontré una hermana… 

 




Paca 

Entonces, niña, echas los garbanzos a la olla…


Lola

 Quizá también porque el exilio rompe todos tus vínculos, puede darte otros: una familia nueva a la que te une el desarraigo, el miedo, un mendrugo de pan 


Paca

…con las patatas…


Lola


o la necesidad de cariño. 


Paca

...las zanahorias y el nabo…


Lola


Yo tenía a Manel y encontré a Paca, que viajaba sola. 


Paca

Yo le pongo una hojita de hierbabuena..


Lola


Con ella compartí los mejores momentos… 


…para darle frescor.


Lola


y la peor pesadilla.


Paca


Y con el jarrete, el tocino y el chorizo


Lola

Íbamos las dos hablando del hambre y de su receta de puchero cuando… 


te haces tú tu buena pringá.



Manel 


¡Ya vuelven!¡Ya vuelven!


Lola


…volvieron a aparecer los aviones asesinos. No era la primera vez que nos bombardeaban, pero sí fue la más terrible, la que tuvo lugar cuando pasábamos por el río Manol, casi llegando a Figueres. 


Manel

¡Lola, Paca, corred, corred!


Lola

Algunos corrían, otros se amontonaban en el camino, confusos y temblorosos… 


Manel

¡Alejaos de la carretera! ¡Hacia los árboles… los árboles!


Lola

…resguardándose en los camiones, camionetas y coches abandonados en las cunetas. 


Lola

¡Espera, Manel! ¡Paca, corre, vamos!


Lola

Vehículos vacíos, dejados a la carrera, algunos volcados, otros destrozados por las bombas. Era como si de pronto hubiese caído un rayo y lo hubiera dejado todo así, destruido.


Paca

Apareció en el cielo una señal: un enorme dragón con siete cabezas y una diadema en cada una de ellas. Y con la cola barrió las estrellas y las arrojó a la tierra.


Lola

¡¿Qué?!


Paca

Que si esto no es el apocalipsis, se parece bastante. 

Ya solo faltan los cuatro jinetes. 


Lola 

¿De qué hablas?


Paca

La biblia, niña. 


Lola

Paca, yo soy atea. 


Paca

Yo también he perdío la fe después de haber visto tanto horror. Pero esto lo repetía mi madre cuando quería asustarnos. 


Lola 

¿Y Manel? ¿Has visto a Manel!


Paca

¡Al suelo, Lola, al suelo!


Lola


Paca, levanta, tenemos que llegar a los árboles. 

¡Paca!


Paca

¿De dónde viene la maldad del hombre, Lola? 

¿Cómo pueden dormir los que traen la muerte? 


Lola

¡Vamos, vamos, levanta! Antes de que vuelvan.


Paca 

(Tiene un ataque de pánico, recita medio ida)

Un enorme dragón con siete cabezas y una diadema en cada una de ellas. Y con la cola barrió las estrellas y las arrojó a la tierra.


  

Lola

¡Paca, por favor…!  ¡Ahí está Manel! 

¡¡Manel, ven, ven a ayu…!!


Manel

Lola, Lo…

 

Duha

Pero, ¿qué pasó?

 

Lola 

Espera, mi niña, que creo que se me ha metido una mota de polvo en el ojo. ¿Puedes soplar a ver si se me quita?

 

Duha

¿Mejor?

 

Lola

Mejor… Y mejor sigue tú, anda. 

 

Duha

Me trae muy malos recuerdos. ¿Sabes cómo nos avisan a nosotros de que van a bombardearnos? 

 

Lola

¿Porque suenan las alarmas?

 

Duha

Lo que suena es el teléfono. 

 

Tú estás tranquilamente en casa y te llaman para avisarte de que van a bombardearla. No les importa quién esté allí ni cuánta gente haya. No les importa que haya un enfermo en una cama o una persona anciana o una persona en silla de ruedas. Da igual. Tienes dos minutos. Dos minutos.

 

Lola

¿Pero saben quiénes sois todos, dónde vivís cada uno?

 

Duha

Lo saben todo. Y si no lo saben, llaman a un vecino y le dicen “sal de tu casa, gira a la derecha y en la primera puerta, llama y avisa de que vamos a bombardear la casa, que se vayan”. 

 

Duha

Cuando suena tu teléfono te echas a temblar porque puede ser la voz que te va a matar.

 

Aunque a veces ni llaman. 

 

A veces te lanzan primero una bomba más pequeña que no derriba toda la casa, solo una parte. Ese es el aviso. Si estás en la habitación donde cae, mueres. Y si no te vas a tiempo, mueres también, porque tiran la segunda. La que lo destruye todo.

 

Duha

Lola, ¿estás bien?

 

Lola

Perdóname, Duha. Se supone que yo estoy aquí para cuidar de ti, pero me cuesta. Me recuerda todo tanto a entonces. 

 

Duha

No mires atrás. 

 

Lola

Eso me decía Manel, mi querido Manel. En catalán me lo decía: 

 

Manel 

No miris enrera. 

 

Lola 

Pero, ¿cómo no voy a mirar atrás si cuando miro hacia adelante veo la misma barbarie? ¿Cómo pueden bombardear a gente inocente, indefensa? ¿Cómo se permite que lo hagan? 



Duha

Qué os pasó a ti, a Manel y a Paca en aquel bombardeo. 



Lola

Antes tengo que contarte la historia de Paca, porque ella venía con una herida de guerra invisible, una herida en el alma, que son las que más duelen. Yo eso aún no lo sabía, no sabía que le habían roto el corazón, que una parte de sí misma había muerto en su tierra. 

 



Lola

Paca venía de Andalucía. 


Paca

De Alhama de Graná, de donde escapé 

por los pelos para caer en una trampa.


Lola

En el 37, había sobrevivido a la “desbandá”… 


Paca

Salimos todos corriendo por miedo a que los nacionales repitiesen las masacres de Badajoz en el 36… Pero fue peor. Mucho peor.  

 

Lola

…el bombardeo desde el mar y el aire a los miles de civiles que huían por la costa hacia Almería cuando los fascistas tomaron Málaga.


Paca

No puedes hacerte una idea. Imagina una procesión, era imposible ver el final. Una romería de fantasmas que no sabían que ya estaban muertos. Yo conocía a muchos, ¿sabes? A algunos los había amado, los había cuidado, les di de comer. Entonces escuchamos un zumbido y… (se emociona)

 

Duha

¿Y? ¡Sigue contándome!

 

Lola

No lo quieras saber todo tan pronto. Cuando habló de aquel zumbido, se quedó muda. No pudo seguir hablando y yo no quise preguntarle. Esperé a que le llegara el momento de contármelo. Como debes hacer ahora tú conmigo. 

 

Duha

Vale. Lo haré porque lo entiendo. Desde niña aprendí lo que significa el sonido de las bombas. En Gaza solemos decir: 

 

si escuchas el misil, es que estás a salvo. 

 

Pero si lo ves y no lo escuchas, sabes que vas a morir, que te va a caer encima. 

 

Lola

Es muy triste que tengas que haberlo aprendido.

  

Duha

Yo he aprendido demasiadas cosas que no debería. Todos los palestinos las aprendemos. 

 

Lola

¿Cómo cuáles?

 

Duha

Como a convivir con el zumbido de los drones que nos vigilan y atacan día y noche, con el temblor de tu cuerpo cuando te cae una bomba cerca, y con el pitido que te dejan las explosiones, y que a mí me vuelve cuando estoy nerviosa. Como me pasa ahora. 

 

Lola

A mí las explosiones me dejaron este espasmo en el pulgar de la mano izquierda que me duró toda la vida.  

 

Duha

Una Nochevieja en Madrid fuimos toda la familia a la Puerta del Sol a celebrar el fin de año y tuvimos que irnos porque a mi hermana mayor los fuegos artificiales le recordaron a los bombardeos y tuvo un ataque de pánico.



Lola

Yo nunca me acostumbré a las bombas. 

 

Duha

Yo me acabé acostumbrando… desgraciadamente. Me acostumbré a dormirme aunque pudieran bombardearnos. Ahí aprendí que hay que quitar las ventanas para que no te caigan los cristales encima cuando se rompan por la onda expansiva.  

 

Lola

¿Y algo más?

 

Duha

Salvar solo lo importante cuando tienes que salir corriendo. Las personas, lo primero: los niños, los mayores… y después, comida, dinero, papeles. O nada. Porque no hay tiempo. 

 

Lola

Es fácil decirlo, lo difícil es hacerlo en mitad del pánico.

 

Duha

Una vecina nuestra salió de su casa tan rápido y se llevó una almohada pensando que era su bebé. 

 

Y se dio cuenta al salir… 

 

Se dio cuenta cuando ya era demasiado tarde.

 

Lola

¡Qué horror! Yo no podría vivir con eso. 

 

Duha

Ellas tampoco. Muchas madres se vuelven locas. 

Se quedan en shock. Detenidas para siempre en ese instante.

 

Lola

Eso es lo que le pasó a Paca, Duha, que se había quedado atrapada en uno de esos instantes que lo cambian todo y volvió a revivirlo en aquel bombardeo espantoso.

 


Lola 

¿Paca?… ¿Estás… estás bien? (al borde del llanto) Creo que esa bomba… que… que Manel…


Paca

Los… jinetes. Los cuatro…


Lola


¡Levanta, por favor! ¡Le van ta!


Paca

… jinetes… Ya vuelven… 


Lola

Vamos, vamos


Paca

…los… cuatro jinetes… 


Lola 

Solo un poquito más, ya casi… ya casi estamos.


Paca 

Apareció… una señal… en el cielo…


Lola

Siéntate… así, así… Aquí estamos a salvo, aquí estaremos bien. 


Paca

Lola… ¿Los escuchas? ¿Los estás escuchando? 


Lola

¿A quién, Paca?


Paca

A los niños. Todos esos niños de la procesión.


Lola

Anda, ven aquí. Deixa’m que t’abrace. 

Paca

¿No los oyes tú también?

 

DuhaYo los oigo, Lola, oigo ahora a todos esos niños en Gaza. 

Lola

Ven, anda, deixa’m que t’abrace… 

“Ya está, tranquila, no pasa nada”.

Duha

Tengo frío. 

Lola

Es que era invierno, Duha, era invierno. 

FIN